
Bueno, pues llegó el día. No ha pasado un año desde que abrí este blog y ya lo voy a aparcar. Pongo un paréntesis porque decir que es para siempre, es decir demasiado. Pensaréis que soy inconstante, lo sé. Es cierto, lo soy. Pero, además, soy voluble, por eso pongo un paréntesis en lugar de un punto y final, porque no sé lo que haré mañana.
Este blog, últimamente, se estaba llenando de comentarios de libros y de relatos que no me interesaba mantener con el estatus de no publicados.
En cuanto a los primeros, releyéndolos, me pareció que podía dar la imagen del escritor frustrado que no publica y, por eso, habla mal de la mayoría de los libros más vendidos. Nunca he escrito nada que no pensara, pero siempre puede entrar alguien que no me conozca.
Y, sobre los segundos, está todo dicho: pocos y regulares. Los que considero de cierto nivel, los guardo (la mayoría de las veces inútilmente, es cierto).
Creo que mi época de escribir en Internet ya ha pasado. Y como, por otra parte, no tengo perspectiva de publicar, voy a seguir llenando cajones con folios emborronados. Pero cuatro o cinco amigos han seguido acudiendo a este blog fielmente, por ellos he tardado más en tomar la decisión. Con éstos, voy a crear una lista de correo y les seguiré enviando lo que vaya creando, así no me quedará la sensación de que crean que no me importaba que me leyeran o no. Si hay alguien por ahí que quiere apuntarse a esta lista, estaré encantado de agregarlo. Basta con que deje su dirección.
Y… en fin, como diría Porky: esto es to… esto es to… ¡esto es todo amigos!